7 Julio 2009

La ardua tarea del gobierno para sacar adelante sus proyectos es ya un calvario. Algunos consideran que así ZP renueva su antaño famoso talante. Otros piensan que ofrece una imagen inestable y oportunista. Un gobierno débil no lo veo yo deseable y menos en estos tiempos en que se debate la financiación. Zapatero precisa tantos apoyos de tantos que corre el riesgo de hacer no lo justo para todos sino lo necesario para él. Por la mañana pacta con unos y por la tarde se desdice, con el consiguiente quebranto de su credibilidad. Para conseguir los indispensables y transitorios avales, tras lo que los vascos han interpretado como una patada en el culo, y yo como un acto de patriotismo y sentido de estado del presidente, no le queda sino prometer. Promete a los catalanes una financiación superior a la media, promete a los andaluces que no perderán nada, promete a los ecologistas lo que sea, que para eso él es el más antinuclear y a los de Garoña un improbable: “no teman por sus empleos,” promete a los de aquí y a los de allá, a Barreda y a Feijóo. Pero tanta promesa cansa y levanta ampollas en los olvidados y en los tradicionalmente postergados. Mientras Monago y Vara se sermonean y vapulean, este se reúne discretamente con Salgado y la región se aleja de los objetivos de la UE para 2010 en empleo y formación, un solvente informe desenmascara la flagrante desmemoria histórica: durante décadas Extremadura fue postergada económicamente para acometer proyectos civiles -- obras de comunicación, educación o sanidad--, frente a Andalucía, Madrid o Cataluña, favorecidas con montantes hasta cuatro veces superiores. Duele pensar lo que sería ahora nuestra tierra si hubiera recibido lo mismo que las demás. Y aunque mi entusiasmo nacionalista es nulo, me pregunto: ¿Qué ocurriría si a pesar de la intrascendente demografía de una parte de España secularmente ofendida y humillada, esta contara con un trascendente partidito nacionalista, cuyo aún más trascendente voto ahora precisara el PSOE? Tal vez el reparto de prebendas sería sustancialmente diferente.

!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->
servido por lafortun
2 comentarios
compártelo
4 Julio 2009

La gloria del mundo es efímera. Así lo testimonian en estos días personajes tan turbios y distantes como Zelaya allá por Tegucigalpa o un más cercano y también turbio Saiz, espía de profesión y maestro del photoshop. Aferrarse al cargo considerándolo fuente de privilegios y no servicio a los ciudadanos suele provocar traumas en la caída del poderoso y un comprensible y revanchista regocijo en los que la contemplan. Hay muchas maneras de irse. Algunos se van con rictus amargo y chulapo como Bermejo, otros manifiestamente aliviados como Solbes. Nuestra heroica ciudad ha asistido a la caída de su líder más mediático y pendenciero tras haber apurado este un extensísimo catálogo de malos modos, gestos prepotentes, sopapos al gobierno municipal al que pertenecía, enfrentamientos insultantes con todos los partidos y faltas de respeto al propio cargo y a la Institución de la que era teniente de alcalde. Hace meses escribí que Cáceres no se merecía un Ayuntamiento de chirigota y el señor Pavón en una de sus frases memorables bramó que ser comunista no es ser gilipollas. Alguien tendría que haberle dicho que tampoco es ser grosero, destemplado, gesticulante, voluble en sus decisiones políticas y desleal con quien le ha dado su confianza. Pavón ha sabido menospreciar e insultar por igual a Elena Nevado, Felipe Vela y la propia Carmen Heras. Como socio de gobierno su labor, al menos la que ha trascendido a la opinión pública, se ha traducido en dinamitar el tripartito, impedir la aprobación del PGM y protagonizar enfrentamientos a grito pelado hasta con el sursum corda. Como concejal de Cultura creo que ha trabajado mucho y bien. Tampoco entiendo cómo la alcaldesa -“esta mujer”, dice Pavón con su respeto habitual- ha pospuesto tanto el actual golpe de timón. Y sobre todo, no era necesario contagiarse de los malos modos de su ahora enemigo. Muy profunda tenía que ser la herida para cortarle el teléfono y destituirle sin avisarle. Es lo que tiene aguantar tanto. En resumen: ¡Qué espectáculo, qué falta de decoro y qué atropello a la razón!
!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->
servido por lafortun
2 comentarios
compártelo
1 Julio 2009

Considero una verdad incuestionable que sobre la humildad se fundan todas las demás virtudes. El humilde se conoce a sí mismo, se acepta como es y cuando sobreviene un fracaso no lo achaca a la conjura de los necios sino que aprende de los errores y sigue su camino; no se hunde ante las críticas y no odia al que discrepa de él. Por último, sabe cuál es su lugar, y nunca, por mucho que le hayan encumbrado la suerte o la valía propia se cree más que los demás, ni tampoco su víctima. Por eso abrigo la esperanza de que las diversas y públicas curas de humildad de los últimos meses sirvan para mejorar a los que las han recibido. En el caso de Ibarretxe y su partido sé que espero en vano. Su fracaso sólo consiguió hacer aflorar lo peor de ellos mismos. De forma diferente Zapatero sigue con dificultades para aceptar su ¿pequeño?, tropezón europeo, indagar las causas del pescozón ciudadano y asumir su parte de culpa. El moderado mandatario lo tiene difícil. Un enjambre de pelotas y aduladores le rodea y parece próximo al peligroso e inevitable síndrome de La Moncloa, o ¿será que su generosidad al asumir la venganza vasca en el Congreso le ha llevado a una situación de precariedad parlamentaria, que le obliga a negociar sin criterio aparente con izquierdas, derechas y centro o lo que es peor con nacionalismos aún más caníbales si cabe que el vasco? Menos trascendente pero clarificador aunque muy doloroso ha sido el inesperado coscorrón de la marea roja en Suráfrica. Los campeones de Europa, demasiado jóvenes, demasiado ricos, demasiado mediáticos sin duda han recibido un rapapolvo del que deben aprender. Personalmente la última cura de humildad me la ha propinado ese pomposo informe valenciano que señala --no denuncia-- que la inversión en Cataluña y Madrid en el último siglo cuadruplica a la extremeña y que a pesar del indudable crecimiento, nuestra comunidad sigue a la cola del país. Por más que en este punto quizá coincidan conmigo en que no se debe confundir humildad con resignación y en que tal vez nos haya llegado la hora de reaccionar.

servido por lafortun
4 comentarios
compártelo
28 Junio 2009

Marchas contra la crisis en Zaragoza, Murcia, el Baix Llobregat, Valencia. Protestas violentas en Vigo, angustia en Garoña. Propuestas acertadas del Gobierno o palos de ciego. Brotes verdes que amarillean. Demandas de cambio del mercado laboral hasta del antaño infalible y carismático Felipe González . Amargas profecías de un amargo futuro. Denuncia de Cáritas: muchos hogares padecen ya hambre física. Ansiedad en demasiadas familias, determinación del presidente de no recortar gastos sociales, miedo de los sensatos ya que la caja estatal no es un pozo sin fondo. Mosqueo en la sufrida clase media pues parece que otra vez por la vía de los impuestos directos, indirectos y oblicuos, ella será la pagana. Enorme concienciación. Medidas caseras: se recortan las vacaciones que el temor galopa como jinete del Apocalipsis. Pavor que incentiva el ahorro pero penaliza el consumo. El país se empobrece: recesión, caída de los precios, rebajas agresivas, estrategias para combatir la destrucción de empleo. Menos mal que en este maremágnum la Casa Real da ejemplo. Nuestros monarcas y sus herederos son enormemente solidarios. Por eso la Reina vuela en vuelos de bajo coste, algunos infantes optan por pasar la crisis a la americana, humildemente en una humilde ciudad como Washington y los que se quedan firman su particular programa de ahorro. Se viajará menos en el opulento yate de la opulenta pero solidaria familia (puede que sigan regateando, que sale más barato) en sus vacaciones más austeras. Nuestros principitos ahorrarán gasóleo. Letizia recicla los trajes y algún gurú económico arbitra medidas extraordinarias: según leo en Lecturas --confieso que me he permitido el lujo de ir a la peluquería-- el programa restrictivo en Marivent incluye que el pienso de los perros se comprará a granel, cosa que equilibra el presupuesto una barbaridad y, ¡atención!, consumirán los limones de los jardines de Palacio en lugar de comprarlos. Se ignora su destino: zumos para las infantitas o gin tonics. ¡Y eso que Letizia tiene pinta de abstemia! Amigos, ¡qué atasco!

servido por lafortun
2 comentarios
compártelo
25 Junio 2009


Las elecciones a Presidente del Real Madrid han tenido casi tanta trascendencia aunque menos suspense que las europeas. Después del maratón de shopping de Florentino, sobrevino un terremoto de trifulcas parlamentarias, críticas en la prensa y eslóganes tipo “no es ético ni estético”. Algún catalán lleno de ira santa e inquietud por los futuros títulos exigió que se regulara el mercado de fichajes. Salgado expresó su estupor ante el gasto escandaloso, pero se concluyó que en una entidad privada nadie se puede meter. Florentino invitaba a los chicos al fútbol para hacer afición y su sucesor, acusado ahora de choricear, la destrozó, pero aunque aquel es muy rico ha pedido dinerales para sus compras. Yo creía que cuando el Gobierno decidió el plan de apoyo a la Banca porque el sistema financiero peligraba, la intención era que el dinero fluyera a las familias y a las pequeñas y medianas empresas, conjurar el riesgo de parálisis e incentivar el consumo y el tejido productivo, pero no. Las Pymes cierran, el empleo se destruye, a mi portera le niegan un crédito, hay recesión, y si un loco quiere crear una empresa le exigen más requisitos que San Pedro a un ladrón. Pero al Madrid no. El Madrid puede que sea una gran familia, pero no parece una pequeña o mediana empresa. Florentino cosechó por lo visto grandes títulos pero echó a Vicente del Bosque justo después de hacerle campeón y luego parece que empezó la sequía. Dicen algunos que le despidió por feo. No sé. Nunca me he fiado de los que se libran a su antojo de quienes han trabajado fielmente y obtenido buenos resultados aunque lo mismo pasó con Pepu Hernández. Yo tengo para mí que Florentino se muere por la imagen. Por eso compra cañonazos de Misa diaria o abdomen de pastillas de chocolate y papel couché. Sencillamente porque están buenísimos y su imagen es fetén para vender camisetas con el torso depilado. Dicen algunos que querer tasar a Kaká o Cristiano es como querer tasar a Miguel Ángel. Como modelos del eximio escultor, vale. Lo demás se me antoja disparate insigne.

!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->
servido por lafortun
2 comentarios
compártelo
22 Junio 2009

Hace treinta años yo estudiaba en Pamplona. Vivía en un Colegio Mayor. Tenía la habitación número ocho. En la número diez vivía una compañera de León. Su padre era comandante médico. No hacía sino el bien. Lo mató ETA de un tiro en la nuca. Años después me encontré a mi compañera y a su madre en Madrid, la vida rehecha, con un brillo de futuro en los ojos y mitigada la pena aunque presente siempre, seguras de que en algún lugar un héroe velaba por ellas y orgullosas porque había cumplido su misión. El mismo orgullo, la dignidad y la fuerza que en su insondable dolor agiganta a Francisca y a sus hijos. La prolija historia de la maldad humana muestra que el camino de la libertad, la verdad, la paz y la vida se ha recorrido sobre millones de muertes injustas. Injustas y salvajes, tal vez necesarias, nunca inútiles. No la de todos los muchachos masacrados en Normandía, no la de todas las mujeres asesinadas por defender su condición, no la de los judíos en los campos de exterminio, no la de los inocentes tiroteados frente al muro de la vergüenza en pos de la libertad… Ni una de esas muertes ha sido inútil. Su sangre ha sido tan fecunda que el nazismo tuvo su Nuremberg, las mujeres conquistamos día a día la igualdad y Berlín no es hoy la vergüenza del mundo sino espejo de tolerancia. Por eso cuando escucho a la viuda y al hermano del último héroe, que era uno de los nuestros y se entregó por todos, junto a las lágrimas que ellos no lloran, el dolor al que ellos se sobreponen, la ira que les hace fuertes, la impotencia a la que no sucumben, percibo también, ahora sí, la esperanza. Otro héroe en la lucha contra el perro rabioso. Rabia inmunda que no se vence con miedo, sino con valor, acción, entereza heroica. “No han podido con mi marido”, dijo la viuda, “como él hay muchos”. Muchos que seguirán saltando el muro, desembarcando ante las balas, denunciando que las sanguijuelas matan sólo por dinero, muchos que hoy ya no se esconden en una ominosa partida de cartas. Sí, después de años de tortura la fiera pronto estará vencida. La sangre fecunda de tantos héroes terminará por ahogarla.

!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->
servido por lafortun
2 comentarios
compártelo
20 Junio 2009

A nadie agrada recibir patadas en el culo y a la que suscribe probablemente menos que a nadie, si se puede utilizar dicha hipérbole, y como este es mi blog y soy su dueña absoluta, (al menos soy dueña absoluta de algo) la utilizaré. Una patada en el culo sienta fatal, la propine quien la propine, la verdad, pero cuando el que la da es alguien a quien tú tenías por amigo fiel, y en el que confiabas ciegamente, por muy fuerte que te sientas, por muy feliz que sea tu vida familiar, por muy colmadas que estén tus aspiraciones profesionales, por muchos amigos leales que te queden, ya saben…queda una sensación bastante terrible, algo parecido a un vacío en el estómago, como un gusanillo dormido que de pronto se despierta, remueve las tripas y provoca un húmedo espesor en los ojos; al menos a mí que soy inocente, aunque no lo parezca, confiada, terriblemente entusiasta e ingenua, por más que pueda dar imagen de resabiada y que me siento, para colmo, debiluchamente inerme frente a la maldad y la hipocresía humana aunque a veces pueda asemejarme a una roca. Pero, como ya he repetido muchas veces no hay nada que odie yo más que el victimismo, esa dulce pena de una misma que deforma la realidad y empuja a la inacción, de modo que, primaria y extravertida, con todo tiendo a buscar siempre una explicación racional de las cosas. En la traición de un amigo resulta ardua tarea conservar la mente clara, y analizar demasiado el pasado tratando de encontrar explicaciones que involucren a terceras personas es harto peligroso además de que puede resultar injusto, incluso intuyendo difusamente que en esta ocasión no supe estar a la altura de las circunstancias y seguir el consejo que siempre di a mi hija para salvaguardar su salud emocional: "guárdate de las arpías". No, en esta ocasión, la arpía supo envolverme el corazón desde el principio y nublarme la razón a ratos. En fin, varios son los frentes, pues, que se abren al intentar eludir el victimismo y buscar la racionalidad. En primer lugar acecha el peligro de culpabilizarse, algo así como el síndrome de Estocolmo: “si me ha pasado esto, seguro me lo merezco”. Este peligro es terrible para la autoestima, encierra el grave riesgo de hacer perder la ilusión y afectar a los nervios, la capacidad de discernimiento y cosas tan impagables como la paz personal, así que no me lo puedo permitir. Desterrémoslo, por tanto. Otro peligro es la generalización, la pérdida de confianza no sólo en una misma, que también, sino sobre todo en los demás. "En el futuro no me fiaré de nadie". Por esta vereda acecha el pesimismo, la amargura, la falta de fe en todo y en todos. ¡Fuera con ello! ¡Ay!, pero el más terrible sin duda es el ansia de venganza, el revanchismo, el riesgo de volverse mala, querer hacer daño a sabiendas. ¡Qué horror! Esa es una tentación atractiva, pero no me puedo permitir caer en ella, porque aunque ahora mismo me sienta una mierda, no me perdonaría nunca actuar como tal. Como se deja traslucir de mis palabras, padezco un grado razonable de destrozo personal, pese a mi manía de hacerme la fuerte. Miro a mi alrededor: España, el País Vasco, Teherán y esas nimiedades y me repito que no me lo puedo permitir. Debo ser feliz, porque la vida ya depara suficientes tragedias para considerar como tal lo que sólo es un revolcón. Así que me queda el esfuerzo psicológico, por más que ahora mismo me sienta bastante exhausta, la capacidad de relativizar, el ansia de superación, un asomo de chulería torera: " Yo he cumplido, el toro era malo" los cigarrillos y sobre todo, la palabra. Me queda la palabra. Y ¿saben? Ya me encuentro algo mejor. He aprendido mucho acerca de la naturaleza humana y ante mí se abre el futuro. Soy escéptica en cuanto a mi capacidad para sacar provecho de los errores pero, ¿qué quieren?, en ese aspecto prefiero seguir siendo yo misma.

!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->
servido por lafortun
6 comentarios
compártelo
16 Junio 2009

Soy profesora. Conozco el cansancio, la frustración de no poder motivar a muchos alumnos que desdeñan los consejos y sólo aprenderán a fuerza de futuros golpes. Veo a algunos empeorar en lugar de mejorar y no minimizo los fracasos porque los hay, pero sé que la educación es muy a largo plazo, una carrera de fondo que dura toda la vida y que la dedicación, el ejemplo, la rectitud, la disciplina y los errores, sí, también nuestros errores tienen un fruto aunque sea futuro. Y cuando veo tantos chicos a veces atentos y otras distraídos, inocentes o resabiados a los que sus padres confían en nuestras manos sé que nuestra tarea es hermosa y trascendente así que no conozco el malestar docente ni reconozco aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor. "Nuestros jóvenes de hoy en día aman el lujo, tienen pésimos modales y desdeñan la autoridad, muestran muy poco respeto por sus superiores y pierden el tiempo yendo de un lado para otro, y están siempre dispuestos a contradecir a sus padres y tiranizar a sus maestros" Este quejica en el que nos podríamos reconocer muchos docentes es Sócrates que ya se lamentaba con escaso optimismo en el siglo V a de C. No caeré en la tentación demagoga de decir que los niños son buenos por naturaleza y que son rebeldes porque el mundo los hizo así. Por edad y porque todos los chicos de todas las extracciones sociales tienen afortunadamente acceso a la educación, es normal que la enseñanza secundaria sea escenario de continuos conflictos y que exista un importante fracaso escolar. Es nuestra obligación luchar contra él y felicitarnos también por tantos jóvenes excelentes, cariñosos, trabajadores, responsables y solidarios, expertos en informática y en optimismo, aunque les falle un poco la ortografía. Los futuros médicos, abogados, ingenieros, fisioterapeutas… Natalia, Víctor, Luis, Iván y tantos y tantas que se examinan hoy de Selectividad o lo harán en septiembre. Son nuestro futuro. Juventud entusiasta, sana, emprendedora. Suerte y que el sol de Extremadura os llene de alegría, de luz y de venturas.

!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->
servido por lafortun
5 comentarios
compártelo