Tutor 2
Hoy he pasado todo el día en un cursillo organizado por la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura. Se trataba de introducir a los equipos directivos y a los administrativos de los centros en la novedosa Plataforma Rayuela, magnífico instrumento informático, con el que se supone que vamos a unificar datos educativos en nuestra comunidad y será facilísimo en un tiempo no muy lejano, matricular masivamente niños, trasladar expedientes en un pis pas, llevar el control de faltas de asistencia de modo rapidísimo y comunicar con toda celeridad las ausencias a los progenitores vía sms, en el mismo momento en que díscolos muchachos se dediquen a hacer novillos. Magnífica arma para combatir el absentismo, facilitar la comunicación entre padres y Centro, agilizar trámites y demás mandangas que no son estrictamente la educación pero que van unidas a ella como el calor al fuego.
El caso es que estaba yo absorta en mi trabajo, intentando luchar contra el yuyu que me producen casi automáticamente los artilugios informáticos -salvo este bendito blog- cuando he ido a caer en el formulario para matricular a los chavales. Les transmito. Datos: nombre del alumno/a..., apellidos..., DNI..., etc. Y luego: tutor 1...DNI, etc. Tutor 2...DNI, etc. He parpadeado varias veces. ¿No estábamos en la parcela de Familia? He debido equivocarme... Si con los profesores todavía no hemos empezado. Vuelta atrás. Efectivamente era el capítulo de los datos familiares. Entonces he caído en la cuenta: Tutor 1 = padre. Tutor 2 = a madre. Lo curioso es que en el apartado del niño te daba la horrible opción de / a, pero en lo de tutores, nada. Sólo Tutor 1 y Tutor 2. ¡Madres de todo el mundo, ya sabéis en lo que os habéis convertido! Por mor de salvaguardar los derechos de las familias donde no hay madre y padre, sino otro tipo de parejas, habéis desaparecido del mapa y de los formularios. (Los padres también pero al menos os han conservado el género). La minoría ha triunfado.
La verdad, como madre me siento un poco extraña al ser denominada tutor 2, pero además: ¿Cómo vamos a nombrar ahora a los que en anticuados tiempos fueron los llamados profesores tutores de los alumnos? Se me ocurre, en aras de ser positiva que quizás tutor ’ 3. No me desanimo. Sé que conseguiré reponerme de la impresión, aunque me costará un poco más acostumbrarme a mi nueva condición. Ya no soy madre, sino tutor 2. ¡Y mi ginecólogo sin enterarse!