Caspa
El año pasado estuve en un debate en televisión dirigido por Nieves Moreno. Se llama Ecos, y es un programa de calidad, donde se discute sobre temas de actualidad, con altura, educación y una moderadora inteligente y culta. Hablamos de la televisión que queremos y entre los contertulios, aparte de mi humilde persona figuraba gente de reconocida solvencia intelectual y profesional como Eduardo Sotillos o Pilar Boyero. Fue una experiencia gratificante, el trato fue exquisito y me fui con la sensación de que en TeleExtremadura se podía hacer televisión de calidad y entretenida.
A principios de año me llamaron de La tarde de Extremadura. Estaban remodelando el programa y querían introducir una tertulia amable y ligera en la que participaríamos cuatro personas. La responsable, Alicia, una persona extremadamente educada y competente me adelantó que trataríamos dos o tres temas más o menos serios y uno de actualidad más frívolo.También me advirtió de que se trataba de una sección festiva y alegre, entretenida, que se buscaba que fuéramos naturales y defendiéramos nuestras opiniones, pero siempre dentro de un ambiente distendido, que Nieves Moreno le había hablado de mí, creía que tenía el perfil, y podía ser una experiencia divertida y que al mismo tiempo me relajara. Le pregunté por mis contertulios y me anunció que serían dos escritores y una psicóloga, lo importante es que tuviéramos feeling, seríamos siempre los mismos para fidelizar a la audiencia, puesto que era una sección fija en el programa y cada día de la semana cambiarían los participantes.
Hice una prueba, los temas me parecieron apetecibles y aunque no se cobraba ni una peseta, circunstancia, la verdad, para desanimar a cualquiera, no sé si movida por la vanidad, por mi alma de payasa amante del teatro, o porque simplemente me apetecía probar algo nuevo empecé mi colaboración allá por octubre. La verdad que al principio fue estresante y muy cansado, pues mi amigo Hilario Jiménez y yo, teníamos que ir todos los martes a Mérida, someternos a la sesión de maquillaje, salir en directo, que impone mucho y regresar de noche a Cáceres, pero la ayuda de Alicia, la simpatía de casi todas las personas del Estudio, y el morbillo de verme luego por la noche o ese orgullo insano si me decían: -Carmen, te he visto en la tele- me hicieron continuar en el programa aunque ya algo cansada, sobre todo porque me aburría cada vez más lo de hacer obra de beneficencia sin tener vocación de ONG.
Estaba bien como colaboración temporal pero la idea de eternizarla sin recibir nada a cambio me resultaba, una vez pasada la emoción y la intriga inicial, bastante onerosa. Al fin y al cabo yo estaba desarrollando un trabajo al exponer mis ideas, prestaba mi imagen, mi espontaneidad, mi esfuerzo y mi palabra y si les gustaba tanto como decían, hasta cuándo pensaban que mis compañeros y yo, todos profesionales de cierto reconocimiento siguiéramos haciéndolo gratis. Comprendía que TeleExtremadura es una televisión joven y con poco presupuesto, pero no dejaba de preguntarme cómo iban a conseguir programas de calidad si les costaba trabajo hasta pagar la gasolina a sus colaboradores. Nada de esto dije a Alicia, que por su encanto y simpatía personal no se merecía un disgusto, pero ya anidaba en mi interior la idea de dejarlo una vez pasadas las Navidades. Además la deriva del programa cada vez me gustaba menos. Habíamos tratado temas muy interesantes, y aunque con poco tiempo para desarrollarlos se podía aportar alguna idea sensata o esclarecedora. Hablamos, por ejempo, de si los hombres ganan más que las mujeres o si los maridos ayudan en el hogar, tratamos el tema de cómo influye la publicidad en las jovencitas, de si la lengua castellana es machista, asuntos más de actualidad como la separación de los duques de Lugo o los personajes más simpáticos o antipáticos del mundillo del famoseo, pero ya la cosa estaba cambiando.
En primer lugar se modificaron algunos contertulios. Al escritor inicial le sustituyó un simpatiquísimo y glamouroso presentador de televisión, pero por necesidades de la cadena empezó a fallar y a veces fue sustituido por otros compañeros: un "artista polifacético" entre cuyas actividades se cuentan montar un Belén gigante o poner las flores de un paso de Semana Santa, un monitor de fontanería o un ama de casa. No tengo nada contra ninguna de estas tres profesiones, pero iba notando que la premisa inicial, el necesario feeling entre los contertulios, y por qué no el pertenecer al mismo contexto profesional o intelectual estaba fallando. No sabía yo como íbamos a fidelizar a la audiencia si nos cambiaban cada día. Sentía que la preparación inicial iba dando paso a cierta improvisación y me sentía menos cómoda en el programa.
El último día, poco antes de las vacaciones hacia las dos de la tarde no me había llamado todavía nadie para decirme los temas. Llamé, por tanto y me comunicaron que Alicia estaba enferma y que la sección la iba a llevar otro compañero. Yo había estado a punto de no acudir porque tenía comida navideña en casa de una amiga, pero sabía que Hilario iba a fallar, y que no estuviera tampoco a Alicia me disuadió de mi idea inicial de no acudir. Llamé varias veces pero no conseguí los temas, así que con toda la pereza del mundo para no dejarlos colgados, con una tarde infernal, sin peinar, con muy mala cara, peor ánimo y sola me fui a Mérida. Al llegar me enteré de los temas: Isabel Pantoja y su presunto delito como una de las noticias más importantes de 2007, Jodie Foster ha salido del armario, Iker Casillas dice que no hace el amor con su mujer cuando tiene que jugar, y del otro no me acuerdo.
Casi sin darme cuenta me encontré inmersa en una tertulia vociferante donde se decía a gritos, entre otras lindezas que Sor Juana Inés de la Cruz y Juana de Arco eran lesbianas, que qué opinaba yo de eso o que Iker no se comía el conejo de su mujer, que qué opinaba yo de eso... Ante esa "tumoración de Crónicas Marcianas" ( José Ramón Esparza dixit) y en horario protegido me sentí burlada, enfadada e irritada. No crean que son exageraciones mías. Un compañero que vio el programa me dijo que debería pedir una indemnización: "pero ¿Qué hacías tú ahí?" Lamenté lo que debía haber sentido la pobre Alicia al ver lo que habían hecho con SU tertulia.
El responsable no era el muchachito que la sustituyó, pero por encima de él tendría que haber habido alguien que supervisara el contenido de la sección, no para censurarla sino porque La tertulia de Alicia no se concibió como ese lío indescifrable de alaridos y maldades cercano a la prensa amarilla en una mala caricatura del tomate. Algo falla y mucho en un programa donde sus responsables no son capaces de impedir que si una persona se pone enferma su sección no se desvirtúe y degenere en caspa de la peor calidad. No creo que eso sea lo que persigue la cadena autonómica ni lo que nos merecemos los ciudadanos de esta Comunidad.
jose luis duran dijo
Carmen, en primer lugar, felicitarte por tu osadía y atrevimiento en participar en una tertulia televisiva.Como está hoy día la televisión en que en cualquier momento te pueden jugar una mala pasada, el que una profesional de la palabra y de la escritura participe, le veo un gran mérito. Para mi desgracia, sólo te he visto una sola vez, y fué casualmente en la última tertulia. Por suerte, alguien me aclaró, que ésta tertulia no tenía nada que ver con las anteriores, porque si no hubiese sido así te juro que te hubiese dado de baja en mi circulo de amistades. Alabo tu decisión, de no participar en una tertulia, que no se ajusta al guión que te propusieron la primera vez.Tu perfil, no es para hablar de los polvos de Casillas ni de si Sor Juana de la Cruz era o no lebiana,que según el moderador decía que lo había visto en Internet y por tanto le daba total credibilidad.Para hablar de estos temas, ya existen otras tertulias tan respetables como cualquiera y tan chabacanas como ellas solas.y que suelen estar en cadenas privadas.
Por último, en relacion a las pesetas, verguenza les debería dar que no te abonasen, los gastos de viaje y alguna dieta, que te compesasen tus desvelos por hacer una television pública seria, al menos espero que por Navidad te hayan mandado una de las cestas, que seguro Canal de Extremadura ha mandado éste año.En fín ,tenemos lo que NO nos merecemos, sino lo que a veces nos imponen.
2 Enero 2008 | 08:56 PM