Tetas
Llevo unos días obsesionada por las glándulas mamarias femeninas. No por las mías, y bien podría ser, porque hace un año que mi ginecólogo me prescribió una mamografía y tanto por lo vejatorio de la prueba como por su crueldad extrema todavía no me la he hecho, pero como eso entra en el capítulo de visitas médicas pendientes, tal la del oculista, el dentista y el traumatólogo, que son en mi edad provecta las clacas que suelen aquejarme, pues no me preocupa expresamente, no. Llevo días obsesionada por las glándulas mamarias femeninas, porque parece ser que a todo el mundo le ha dado por hablar de ellas y no hay día que no aparezca la palabra con enormes caracteres en mi imaginación, sin duda porque la leo en todas partes, la veo en televisión, las muestran sus dueñas sin rubor en cualquier emisión, y no precisamente de sexo explícito en extraño horario de madrugada, (donde su exposición acompañada de otras partes de la anatomía femenina y masculina, contra lo cual no tengo nada que oponer es entendible), sino a cualquier hora y en cualquier tipo de programa.
Ya hay un título de serie candidata al éxito con su nombre explícito, Sin tetas no hay Paraíso, ya aparece en frases dignas de destacar como la de Isabel Coixet: “Las tetas importan aunque les moleste a las feministas”, a propósito de su última película Elegy, ya nos colocan por la tarde en el programa A tres bandas una especie de operación donde afamado doctor aumenta media o una talla completa de pecho a señora desconocida por el procedimiento de inyectarle en vivo y en directo enorme jeringa tamaño habano entre el músculo y la glándula. Primero en una teta, que se inflama inmediatamente por la parte de arriba y luego en la otra. Así podemos ver el proceso: señora con dos tetas semivacías, señora con una teta rellena y otra vacía, señora con las dos tetas rellenas. Todo en procedimiento ambulatorio, en media hora, sin necesidad de pasar por el quirófano, sin anestesia y por módico precio. La periodista, al terminar le coloca la alcachofa al facultativo en la boca y le pregunta: -Oiga, eso ¿no será peligroso?- y el médico contesta:- Bueno, hay que hacerlo bien.
Comprendo lo del nombre de la serie, porque la palabra es sonora y morbosa y el hecho de que aparezca en un título, seguro atrae a mucho público. Por eso la han llamado así. Cansados ya de inventar o invertir imaginación e ingenio en los guiones, los responsables de la cadena, en su búsqueda obsesiva de audiencia, no dudan en recurrir a connotaciones explícitamente sexuales para ganar esa inmisericorde batalla que es la de las ondas, que es la de la audiencia, que es la del dinero, si señores- y señoras-, siempre lo mismo. En este caso han buscado un título fonosimbólico y escandaloso, supuestamente rompedor, con ánimo de aumentar la audiencia. Es una licencia poética, ya lo utilizaron antes con otros atributos femeninos Ramón Gómez de la Serna o Juan Manuel de Prada. Nada que objetar al procedimiento literario.
Lo que pasa es que debería ser ilegal, porque no responde a la paridad y no veo por qué, si los partidos tienen problemas para hacer sus listas electorales, las cadenas de televisión están libres de ese mandato gubernamental. ¿Por qué no han creado una serie que se llame, por ejemplo- vayamos a lo fácil: Sin pene no hay Paraíso, o El cielo al otro lado del falo, o Testículos divinos. ¿Sería demasiado vulgar acaso? ¿Protestaría quizá la Conferencia Episcopal? ¿Se consideraría blasfemo tal vez? Desagradable sí, desde luego y de mal gusto, yo misma me avergüenzo al escribirlo, pero paritario y por tanto exigible.
Comprendo lo del aumento televisado de tetas, pero exijo también en nombre de la paridad que en horario protegido, y en el programa A tres bandas nos enchufen una operación, por ejemplo de: ¿alargamiento de pene? ¿Les parece bien? Puede que algunos timoratos consideren que sería quizá muy bestia, pero afirmo que totalmente paritario, y si algún reticente arguye que no es lo mismo, me atrevería a contestar que, si las tetas importan como dice Isabel Coixet, y ¿quien soy yo para enmendarle la plana? el tamaño también, como muchas sabias eruditas han afirmado antes que yo.
monty dijo
Carmen tienes razon en todo:
en que seria un poco ordinario hablar de penes y en que por mor a la famosa paridad no estaria mal que emitieran programas de estetica en barones que tambien se hacen sus cositas y son cada dia mas presumidillos
besos y animo con tu blog que esta pero que muy bien
19 Febrero 2008 | 02:22 PM