¡Menos mal que no soy Telma!

Confieso que a veces en las bodas llevo pamela. También que me gusta salir bien en las fotos, cosa que consigo pocas veces debido a mi escasa fotogenia. Prefiero estar delgada que gorda, no me gusta tener los labios resecos, así que en cuanto puedo me doy brillo y hubo una temporada que montaba bastante a caballo. Tengo un trabajo normal, una pareja normal y unos hijos normales. Salí una temporada en la televisión regional en un programa de debates. Mi hermano es altísimo y muy guapo, y en tiempos ennovió con hermana de político famoso. Tiene mucha mejor pinta que muchos políticos y una inteligencia superior a la media de todos ellos. Mi hermana es muy guapa y muy lista. Tanto que se merece a un príncipe o a un dentista. Afortunadamente no se ha casado con un príncipe. Porque entonces yo a pesar de mis escasos méritos, quizá tendría que ir por ahí haciéndome perdonar que me arreglé en la boda de mi hermana, que por educación fui simpática con todo el mundo en tal evento, que intenté ir elegante para la ocasión, que me sentaba bien el traje, los zapatos y la pamela y que sonreía a los fotógrafos porque estaba contenta de ver a mi hermana tan feliz. Tendría que justificarme por no pesar ciento cincuenta kilos, por haber ido a la televisión, porque un día me dejé hacer unas fotos en el aeropuerto sin protestar, o aún peor tendría que agradecer a un coro de buitres que en circunstancias dolorosísimas respetaron mi dolor y el de mi familia y por tanto ahora pueden hacer conmigo lo que quieran.
Como antes no me quejé, ahora debo dejar que me fotografíen en todas las ocasiones: con panza, sin panza, con el pelo corto, con el pelo largo, con maquillaje, sin maquillaje, con mi pareja, sin mi pareja. Debo permitir que hurguen en mi intimidad, que aireen lo que yo no he aireado, que buceen en mi expediente, que se mofen porque no aprobé los exámenes de cooperante -no sabía que había exámenes de eso-, que se pregunten de qué vivo, por qué no me caso, que ironicen acerca de mi presunta abnegación, que juzguen mis intenciones o me psicoanalicen. Debería permitirlo porque no valdría acudir a la Justicia, porque prohibir que me fotografíen sería ir contra la libertad de expresión y la democracia, porque para que parásitos como todos los que viven de la prensa basura tuvieran un motivo más de carnaza, yo tendría que “tener clase”, ser inteligente y aguantar con fortaleza un infierno por el mero hecho de que mi hermana se enamorara y se casara con un chico alto, guapo y príncipe -que no dentista- o por el mero hecho de que me hurtaron alguna bonita imagen en escorzo que tantos se apresuraron a juzgar coqueta y exhibicionista.
Esa señorita me es indiferente, pero entre mis muchos defectos se incluye una imaginación calenturienta así que en múltiples ocasiones no puedo evitar ponerme en el lugar de otras personas. Lo que se está haciendo con la hermana de la Princesa Letizia me parece muy bestia, a veces también me parece bestia lo que se está haciendo con Letizia, pero se supone que en su caso va incluido en el cargo. No sé si los abogados de dicha señorita son competentes o no - intuyo que no-. Probablemente si yo hubiera sido ella -gracias a Dios no lo soy-, no me hubiera metido en ese berenjenal, por cobardía, por miedo o por indolencia. Pero ella no es cobarde, ni indolente. Tiene valor y parece que constancia. Muchos atribuyen esa constancia a un ansia de privilegios, procedente de su parentesco. Son los mismos a los que preocupa exagerada e hipócritamente de dónde sacará el dinero para los gastos del juicio.
Probablemente no consiga nada pero por lo menos habrá hecho preguntarse a más de uno qué sociedad es esta donde libertad de expresión significa acosar, perseguir, chismorrear, hurgar en la intimidad de alguien que no ha dado motivos para ello y después criticar salvajemente si ese alguien se defiende.
M.A. dijo
Yo creo que esta chica ha ido un poco lejos con esa demanda multitudinaria.Me parece que va un poco de hermanísima y que le hace un flaco favor a su hermana con el circo que ha montado.Debería pasar de la prensa y seguir con su vida de forma discreta, como ha hecho hasta ahora.
23 Mayo 2008 | 07:49 PM