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La Coctelera

El blog de la Fortún

Opiniones varias y demás nimiedades

2 Junio 2008

De libros y otros placeres

Me gusta mucho leer. Siempre tengo algún libro en mi mesilla de noche. Uno de mis mejores momentos del día es ese en el que apoyo el pescuezo en mi almohada “escolástica” y me sumerjo en la lectura antes de sumergirme en el sueño. Hay mucha gente como yo. Con las amigas a menudo hablamos de libros, nos los recomendamos, nos los prestamos y los comentamos. Tan gratificante es la lectura de un libro divertido como su comentario posterior y el intercambio de opiniones. Se que hay mucha gente que no es como yo ni como mis amigas. Siento pena de los muy numerosos a los que no les gusta leer y me cuesta comprender cómo no se dan cuenta de lo que se pierden. Es algo similar a lo que me ocurre con aquellos que no disfrutan con el cine clásico. Con mi proverbial vehemencia intento convencerles de la maravilla que supone ver a Rita Haywort en Gilda - divinas axilas-, desprendiéndose sensualmente de su guante negro mientras canta “Put the blame on Mame” o a Humphrey Bogart - divino cinismo- en Casablanca escupiéndole al villano: “Si pensara en ti tal vez te despreciaría”. ¡Qué placeres tan fáciles de obtener y tan sanos! Pues nada. Desde su obstinada, a menudo juvenil -aunque no siempre- y prepotente ignorancia me miran casi con pena y dicen: ¿Cine en blanco y negro? ¡Qué rollo! ¿Leer? ¡Qué aburrimiento! Son los mismos que ante una catedral gótica sólo ven un montón de piedras. ¡Angelitos! Pero en fin, por muchos planes de lectura, dinamización de la juventud y actividades culturales que se ideen, he llegado a la conclusión de que es algo que no tiene remedio quizá porque se compite con un mundo audiovisual mucho más inmediato, colorista, ruidoso y ensordecedor.

A veces en el proceloso mar en que se ha convertido el mercado editorial tengo dificultades para encontrar libros que merezcan la pena. Yo era de las que devoraba todo lo que caía en mis manos, pero ahora, aunque sigo consumiendo lectura compulsivamente -de pequeña me leía hasta el listín de teléfonos, mi madre es testigo-, ahora, si un libro no me gusta, por muy caro que me haya costado, lo arrojo sin remordimiento alguno y total tranquilidad de conciencia al cesto de lo olvidable. Lo hice con El clan del oso cavernario, con De parte de la princesa muerta y con algún otro que no recuerdo, creo que de Marguerite Yourcenar. Hace poco lo he hecho con El cuaderno dorado de Doris Lessing. ¡Ha sido demasiado para mí, y eso que casi llevaba el ochenta por ciento leído! A veces los retomo y lo intento de nuevo, pues he comprobado que engancharse a un libro depende mucho del momento psicológico por el que estemos pasando. Eso me ocurrió con El amor en los tiempos del cólera, que al principio encontré tostonazo y pasado algún tiempo engullí con deleite. Ahora me está ocurriendo con La conjura de los necios. Hace unos años tuve que dejarlo por antojárseme sórdido y aburrido en extremo y ahora estoy encantada y a veces hasta identificada con Ignatius Reilly. Quizás se deba a la edad, quizás a los caracteres del libro, mucho más grandes y claros que los de aquella edición de bolsillo. En fin la cosa está así.

Últimamente estoy al día pues he consumido casi todos los incluidos en las listas de los más vendidos. El juego del ángel: hábil y entretenido, gótico y verborreico, imaginativo y eficaz, bien escrito pero demasiado parecido a aquella sangrienta película: El corazón del ángel de Robert de Niro y Mickey Rourke. Un mundo sin fin: ameno, excesivo y en mi opinión superior a Los pilares de la tierra, aunque en la misma línea tan rentable para su autor de mezclar críticas a la Iglesia con historia, violencia con economía y arquitectura con pornografía. El niño del pijama de rayas: hípervalorado, no tan sorprendente como anuncia su publicidad, duro y sobre todo -para mí lo más positivo- escrito con austeridad. Una clara muestra de que en literatura lo que importa no es el qué sino el cómo. El asombroso viaje de Pomponio Flato: sin duda una gran idea, el germen de los que podría haber sido hasta sublime a mi entender malogrado por la habilidad, cansancio, humor fácil y escepticismo de su magnífico autor. Obligatorio para los educadores, El curioso incidente del perro a medianoche de Marc Haddon. Un libro sabio y necesario. Me he estrellado contra dos: La ladrona de libros de Markus Zusak y Perdona si te llamo amor. Del primero diré que no he podido enfrentarme otra vez al Holocausto narrado por la propia muerte. Del segundo que no comprendo cómo ese señor- un tal Federico Moccia- se ha podido hacer famoso con ese bodrio y otros similares, que reniego del dinero que me gasté en comprarlo y que su éxito no es más que otro síntoma alarmante del infantilismo adulto que caracteriza nuestra sociedad.

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7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Fernando

Fernando dijo

¡Que te voy a decir que tú no sepas! Sólo undetalle. Cuando me voy de vacaciones la maleta de la ropa es rígida, pero para los libros tengo una de lona. Siempre vuelven algunos más de los que van.
"La conjura de los necios". Recuerdo que me había operado de la espalda (algo tienen que ver los libros con mi lesión) y la chica que me sustituía me lo regaló. Me hizo olvidar el dolor durante algunas horas.

3 Junio 2008 | 12:04 AM

monty

monty dijo

Querida Carmen he estado muy liada pero no puedo por menos que comentar tu ultimo llamemosle articulo con el que me encuentro totalmente identificada me encanta leer y me gusta comentar lo que he leido, no hay cosa mas apasionante que hablar de las listas de libros preferidos, en personas de parecido estracto social y gustos salen preferancias tan diversas en cuanto a libros y pelis que es entretenidisimo comentarlo.
Por que sera que tus libros preferidos cuando los prestas rara vez te vuelven, me pasó con "los jugadores de billar" que ya es la tercera vez que lo compro y tengo otro preferido ya guardado bajo siete llaves que es "Bella del Señor" de Albert Cohen ese no lo dejo y ademas es un libro tannnnnnnnnn dificil.

5 Junio 2008 | 10:33 AM

Lafortun

Lafortun dijo

Lo de los libros prestados y perdidos es merecedor de otro artículo. En mi caso yo tengo el enemigo en casa pues mis hijos se llevan los libros y nunca los recupero. Por cierto, Monty, el de los jugadores de billar es de los descubrimientos mejores y tú eres la responsable. Fernando, creo recordar que todavía tengo un libro tuyo. Dios es mujer, o algo así, que ahora no voy a levantarme para mirarlo. Es una excusa para tener un motivo para quedar contigo y devolvértelo. besos.

5 Junio 2008 | 06:54 PM

Ángela

Ángela dijo

No es infantilismo adulto, es que es un libro juvenil. Yo leí "Tre Metri Sopra il Cielo" y "Ho Voglia di Te" y, hombre, no conocía tan bien el idioma como para hablar de calidad, pero a mí me entretuvieron, aunque el primero es bastante mejor que el segundo.

Los de "El Clan del Oso Cavernario" es que son absolutamente infumables. La cosa es que conozco a un montón de gente a la que, prácticamente, le cambiaron la vida.

Lo mejor del de "La Conjura de los Necios" es sin duda lo de "Ilustre Caballero Mongoloide..."

El otro día, por cierto, leí una lista de libros sobrevalorados y estaba bastante de acuerdo (Juan Salvador Gaviota, todos los de Jorge Bucay, El Código...) No decía nada de Zafón, pero una amiga me comentó que ella pensaba que "La Sombra del Viento" estaba sobrevalorado también. A mí es que eso me indigna.

Y nada más.

5 Junio 2008 | 11:29 PM

M.A.

M.A. dijo

Antes me parecía casi una traición dejar un libro a medias,por lo que me he leido bastantes rollos infumables.Ahora,si el libro no me engancha rápido o de pronto se vuelve absurdo,lo dejo con total tranquilidad.Esto último me ha pasado con La noche del tamarindo.En cuanto a La conjura de los necios,dos veces he intentado su lectura pero no he podido con el imbécil de Ignatius Reilly

6 Junio 2008 | 10:51 AM

lafortun

lafortun dijo

M.A. Ignatius no me parece imbécil, sólo asqueroso, pero me parto de risa con su elocuencia surrealista y sórdida. Ángela ¿qué me dices de la señorita Trixie o del patrullero Mancuso?

6 Junio 2008 | 08:04 PM

Fernando

Fernando dijo

Para luego es tarde.Dime cuándo y dónde. A partir del 16 estoy más libre porque se han terminado las clases.

9 Junio 2008 | 11:44 PM

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