Obama no es un bluff
Es sorprendente pero mi santa madre y Zapatero coinciden. Aunque poco originales, ambos admiran a Obama. Para mi madre el nuevo, flamante y zurdo Presidente de USA es un poeta. Para Zapatero, sin él es imposible una agenda progresista global. ¿Entienden por qué me extraña que mi madre, tan conservadora, tradicional y lírica coincida con una persona para quien el progresismo es la panacea de todos los males? Por fin alguien ha sabido inspirar optimismo en el dolorido sentir mundial y sus palabras sin concesiones: trabajo incansable, patria, no abusar del poder, tiempos duros y ataque a la codicia desmedida golpean la sorda conciencia de los poderosos. Su verbo es vibrante, poderoso y sabio, pero no es lo fundamental. Sí que haya empezado a cumplir sus promesas. Cerrará Guantánamo, mal que le pese a Dick Cheney y eliminará la tortura de las prácticas habituales en su país. También anuncia la progresiva retirada de Irak. Además ha congelado los sueldos de los altos cargos y ya está instando urgentemente al Congreso para que ultime su plan de reactivación económica donde no va admitir el despilfarro. Suena fácil: actividad, austeridad y sinceridad. Su honestidad excluye la fácil promesa de un futuro y gratuito Edén e incluye el humilde augurio de tiempos duros que requerirán esfuerzo y sufrimiento, así que no me extraña que la Bolsa no haya respondido con fuegos artificiales. Algunos agoreros se apresuran: No se pongan tan contentos, si Obama fuera tan bueno los mercados habrían reaccionado. Es como todos, no podrá actuar, no le dejarán, es sólo un bluff. Pero lo cierto es que salvo los Castro y tal vez Cristina Fernández de Kirchner el orbe parece encantado con el elegido. Tal vez porque, escamado de caudillos y salvadores, alucina con quien no promete milagros, con quien sólo es un hombre entusiasta y sincero capaz de ilusionar. El orgullo patrio quizá sea demasiado para nosotros. El resto de sus recetas nos valen. Trabajo duro, sacrificio, la mano tendida, humildad y patriotismo. No es tan difícil. Sólo hay que creérselo.
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Fernando dijo
Como decía Maria Laetizia Ramolino, la madre de Napoleón " ¡Mientras dure!. Yo tampoco creo que sea un bluf, pero pienso que un negro en la Casa Blanca es un blanco perfecto.
29 Enero 2009 | 12:09 AM