¡Qué buena ciudad sería!


Aunque estemos en Carnaval Cáceres no se merece un ayuntamiento de chirigota sino representantes responsables que firman un pacto y, coherentes, aparcan sus intereses personales, sus filias y sus fobias. Parece evidente que si alguien forma parte del equipo de gobierno o actúa coordinadamente con él sin escenificar enfrentamiento tras enfrentamiento o se pasa a la oposición. Felipe Vela lo ha hecho por fin, después de votar en contra de sus socios repetidas veces en los últimos meses. Se va triste y comprende que los cacereños le consideren egocéntrico y vanidoso. Quizá sólo le faltó clarividencia para percibir que sus votos --pocos por cierto-- no le permitían hacer y deshacer a su antojo, abusando de la fortaleza samurai y paciencia franciscana de la legítima alcaldesa. Por unos desencuentros u otros, Cáceres es hoy por hoy una ciudad hipotecada, paralizada, desorientada y desmoralizada mientras los sufridos habitantes observan el pandemónium diario en que sus regidores han convertido el mandato y la confianza ciudadana que recibieron. Un teniente de alcalde se coge un berrinche --otro más-- cuando el concejal Ciudadano hace lo que él lleva practicando desde que accedió al cargo y suelta sapos y culebras ya que no está gobernando quien quiso la voluntad popular, sino unos "funcionarios", sin percatarse de que hubiera sido quizá más legal y más leal, si pensaba así, dejar que lo hiciera la lista más votada. Entre ofensas, egolatrías y la inquebrantable comprensión de la alcaldesa, ni Corte Inglés, ni PGOU, ni dinero para las escuelas deportivas, ni centro de ocio, ni nada efectivo para conseguir la capitalidad cultural 2016, salvo cambios, relevos y ahora cartitas. Si algo se mueve es a título particular y con enorme esfuerzo personal como el de María Llanos . Helga de Alvear dejaba entrever su enojo en ARCO pues lleva cinco años intentando legar su colección a Cáceres y todavía nada de nada. ¿Nos quedaremos también sin ella? En fin que los cacereños, ofendidos y humillados mas con todo dinámicos, cantan en el carnaval, como el anónimo juglar: ¡Oh Dios, qué buena ciudad si tuviera buenos gobernantes!
Fernando dijo
¿Ves? Este magnífico artículo no podría escribirlo yo. Me faltan los detalles que tú tienes. Es curioso, pero tengo más información de Obama que de Cáceres. Culpa mía, desde luego, pero para tenerla había que salir a la calle, relacionarse y eso no me mola nada.
22 Febrero 2009 | 10:17 PM