Alcaldes, alcaldesas y mugre

Siempre que voy a la capital me multan y le deseo al alcalde que se vaya al Retiro con el ángel caído. Madrid no es hoy una ciudad de más de un millón de cadáveres y ya tiene catedral. La España del cuarto Felipe, con permiso de Alatriste y Quevedo, no atiborra los corrales de comedias. Lope no la empapelará con versos que denigren a su amante ni Larra volverá a suicidarse. No se alza en la plaza de la Cebada el macabro cadalso para ejecutar a Riego y dar garrote a Luis Candelas. Pasó el dos de mayo contra el franchute, el “no pasarán” y el cara al sol bajo palio. Con las nieves de antaño se esfumaron la movida, las carrozas póstumas de Tierno y las historias del Kronen. Hoy en Madrid la cultura triunfa, con garra, carísimos circos solares y propuestas escénicas rompedoras. Lo envidiamos en los culturales de los periódicos, pues la televisión prima esperpénticos espectáculos encabezados por Carmen Lomana o Belén Esteban, oxigenadas bestias mediáticas rellenas de la nada. Gallardón es un alcalde redicho y pelma que arrasa en las elecciones. Su ciudad es hostil al visitante. Dicen algunos que el alcalde multa para pagar sus dispendios olímpicos, caprichos faraónicos, aceras pijolándicas y túneles recónditos donde se pierden los Tontones. Otros afirman que se ha endeudado sí, pero que la ciudad está magnífica. Los mendigos afean mucho, la verdad, y solo una vaca sagrada como París puede permitirse el glamour bohemio de los clochards. El alcalde no quiere a Benina a la puerta de la iglesia ni la mugre de los sin techo a la vista antes de las elecciones. La progresía ha puesto el grito en el cielo. Pero las alcaldías progres , como la de la nada redicha ni pelma alcaldesa cacereña, actúan de modo similar. Aquí hay pocos mendigos pero mucha mugre. Solo se limpia antes de las elecciones. Dirán ustedes con razón que no compare una pared con un hombre. Por supuesto. Pero el electoralismo es feo siempre. ¿Tras el 22 de mayo allí Max Estrella a morir al raso y aquí las manadas grafiteras en acción? Para entonces el pueblo soberano ya se habrá pronunciado. Hasta dentro de cuatro años.
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