La suerte del pepino

Veo en pantalla gigantesca del metro de Madrid que, descubiertas las mentiras, la demanda del pepino vuelve y el producto se revaloriza. El tren llega puntual y aún extasiada con el lujo del suburbano madrileño, que es una gozada, sin hurgar en si lo deben o lo han pagado y aún pasmada porque el popular alcalde aspirará de nuevo a las Olimpiadas en 2020, medito en la suerte de los pepinos. Porque resulta esperanzadora la rehabilitación del calumniado vegetal y que se incremente su valor y precio. Pues si hay futuro para la difamada hortaliza todo es posible. Un experto del Instituto de Empresa exponía hace poco en la radio las posibles soluciones para el país en crisis. Una es devaluar la moneda, cosa que con el euro resulta imposible. Otra, aumentar la competitividad, empresa vedada pues no podemos equipararnos a los países emergentes. La tercera consiste en mimar la marca España muy tocada hoy por la escasa competencia de los responsables de la cosa, dedicados a pelear entre ellos hasta permitir que la prima de riesgo alcance los trescientos puntos. Mas cuando paseo por Madrid, observo la alegría de las calles, el dinamismo y la clase de sus gentes, la satisfacción de los turistas, la delicia de su gastronomía y la cordialidad y belleza de una ciudad que funciona me pregunto que por qué no. La marca España está en sus horas bajas, pero el camino para superar el bache no es el de la desmoralización que solo lleva al desastre. Con inteligencia y una gestión adecuada, sin derroches, pero con promoción, con imaginación pero sin improvisar, con trabajo, trabajo y trabajo se enmendarán los errores y se pondrá en valor lo bueno que España es capaz de dar, que es muchísimo. Turismo de calidad, cultura y arte, gastronomía, patrimonio histórico, deporte, moda, empresas con prestigio internacional, gestores españoles en empresas extranjeras, capacidad probada de hacer las cosas bien. Eso es lo que da valor a una marca. La confianza que genere. España vale y nosotros lo sabemos. Hay que hacer que el mundo se entere. Pronto. 
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