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La Coctelera

El blog de la Fortún

Opiniones varias y demás nimiedades

9 Noviembre 2011

Es lo que hay

Mi hija mayor me esperaba el lunes como espera a su padre el niño para los partidos del Madrid. ¡Hasta había abierto una botellita de vino! -¡Vamos a ver el debate!- decía con ojos golositos. Me enterneció su joven entusiasmo, su ilusión inmune al desencanto, su confianza gozosa en promesas serias, su convicción ingenua en el valor de la discusión, su inmaculada esperanza en posibles propuestas. Quise escaquearme pero se impuso mi responsabilidad de madre, de fiel creyente en el poder de la palabra y la promesa de la sencilla felicidad que entraña una velada con los seres queridos, a veces lejanos. Me tragué el espectáculo. Si veo El Barco para acompañar a la pequeña, ¿cómo no iba a presenciar el impar montaje con la mayor? Sé lo que esperaba ella. Yo no esperaba nada y eso encontré. No esperaba un debate espontáneo y sincero, ágil y vivaz, inteligente e interesante, útil y veraz, novedoso y trascendente. Ni a unos candidatos arrepentidos mirando con humildad a la cámara y reconociendo que se habían equivocado en casi todo. Solicitando nuestro perdón por la corrupción, el despilfarro, la improvisación, la falta de profesionalidad, la concentración de poder, el mirarse el ombligo, el anteponer los intereses del partido y los suyos propios al bien común, la ineficacia. Ni dolor de los pecados ni propósito de la enmienda. Ni una sola propuesta ilusionante, algo en que poner los ojos que no fuera recuerdo de la mediocridad.

 

Esperaba lo que vi: dos hombres anticuados y sin duda feos, en un debate anticuado y sin duda feo. No sabía si era Rubalcaba o José Mota, si Rajoy o su clon. Maquillados en naranja fuerte, junto a un Campo Vidal de cardada alopecia, el uno parpadeaba cincuenta veces por minuto, nervioso como un Gargamel mefistofélico y poco fiable. El otro, ojos huidizos, incapaz de mirar a su oponente  o a la cámara diez segundos seguidos, la mirada cosida a los papeles, tristón, pesado y  previsible. Lo lamenté  por la niña, por mí, por España. Es lo que vi. Si percibieron algo distinto, me alegro por ustedes.

 

 

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

ruedademolino

ruedademolino dijo

Dificilmente, por no decir imposible, contradecir sus afirmaciones. Pero ya que usted concluye su estupendo análisis planteando la posibilidad de si vimos algo distinto, me permito decirle lo que yo ví:

Vi a un Alfredo Pérez Rubalcaba en su “nueva” personalidad. Aquel a quien creíamos un inteligentísimo político, eterno superviviente, a quien más de uno comparaba con Fouché mientras estuvo en la sombra, cuanto más tiempo pasa en primer plano, dando la cara, más claramente comprobamos que solamente es un pequeño trilero, ( un tahúr del Misisipi como diría Guerra), incapaz de tener una idea mínimamente constructiva. Ejerció de mal periodista entrevistando a un Rajoy, (quien por cierto tampoco me gusta personalmente), a quien él mismo consideraba ya Presidente.

Si todas las ideas que este personaje tiene para sacarnos de la ruina son las que expuso, quiera Dios que no llegue a gobernar.

Suelo repetir a menudo que uno de los mayores problemas de los españoles reside en que nos vemos obligados a elegir al “menos malo”.

Saludos

9 Noviembre 2011 | 06:48 PM

Leandro

Leandro dijo

Sin duda, con José Mota hubiera mejorado mucho. Entonces sí que lo habría visto. Aquí, gracias a Dios, teníamos al Real Murcia jugando contra el otrora Super Depor de La Coruña a esa misma hora; buen partido, no defraudó

10 Noviembre 2011 | 04:53 PM

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