Villanotes

Ahítos andamos de villanotes en España, que entre el escándalo del perfecto yerno cuyo duro rostro es imagen de “MANGO…lo que sea”, los trajes valencianos, los ERE y la cocaína andaluces, la gasolinera de Blanco, los casoplones y despilfarros de Matas, los cohechos de Fabra, los abusos de la SGAE, todo presunto de momento, estamos como Hamlet. El hombre no nos deleita, ni la mujer tampoco. En este estado de cosas, vienen unos en los que, tal vez por instinto de supervivencia habíamos querido confiar, y en una semana escasa transforman su discurso salvífico en amenazante, dan otra vuelta de tuerca a nuestro castigado cuello y nos piden, bien que amparándose en la herencia recibida, como otros antes, más sacrificios en aras de un futuro mejor, aunque nos lo fíen bastante largo. Allá para 2014. Es así que el común de los españolitos, que vemos cómo sube todo menos nuestro sueldo, nos debatimos entre renegar o tomarnos las cosas con filosofía. Y como va a ser verdad que todo está en los clásicos, algunos recordamos aquellos versos calderonianos del sabio mísero y pobre que solo se sustentaba de unas hierbas que cogía: “¿Habrá otro, entre sí decía más pobre y triste que yo? Y cuando el rostro volvió halló la respuesta viendo que otro sabio iba cogiendo las hierbas que él arrojó.” Porque resulta que en el ranking mundial de villanotes, aún hay quien nos gana.
Puede ser miserable consuelo percatarnos de que en Italia, los villanos son aún más sinvergüenzas y canallas que aquí. Así que oscilamos entre la risa y el llanto con la tragedia grotesca del capitán payaso, que ha patentado la excusa del siglo con aquello de “Me caí en una lancha de rescate”. El cobarde no comulgaba con lo de “Más vale morir con honra que vivir con vilipendio” y yo, aunque no crea en el Infierno de su compatriota, Dante, le deseo que durante la bochornosa existencia que le resta tras conservar su pusilánime piel, conviva con sus diablos interiores, “ojipelambrudos, cornicapricudos, perniculimbrudos y rabudos”. En nombre de las víctimas de su perdularia condición .

Fernando dijo
Casi coincidimos. Mi entrada se titula "Miré los muros de la patria mía"
27 Enero 2012 | 11:24 PM